El diario estadounidense dedicó su editorial del 15 de agosto al asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa el 31 de julio en un departamento del Distrito Federal, y dijo que el presidente Enrique Peña Nieto debe tomar acciones fuertes para proteger a periodistas.
“El gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto no ha hecho lo suficiente para proteger a los periodistas”, quienes en muchas partes del país “tienen una terrible elección: o se autocensuran o son silenciados por una bala”, publicó The New York Times en su editorial del 15 de agosto dedicada al asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa el 31 de julio en la Ciudad de México.
“Terminar con estos ataques a la prensa requiere de una fuerte acción de Peña Nieto. Él debería repudiar la advertencia de Duarte (“pórtense bien”)”, consideró el diario estadounidense.
A continuación, algunos fragmentos de la editorial publicada por The New York Times:
Un mes antes de que el fotoperiodista Rubén Espinosa fuera asesinado en la Ciudad de México a finales de julio, el gobernador de Veracruz, la provincia de la que Espinosa había huido temiendo por su vida, dio a otros periodistas una advertencia.
“Compórtense”, urgió el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, a los reporteros. “Vamos a sacudir el árbol y se van a caer muchas manzanas podridas”.
Duarte dijo que su advertencia pretendía disuadir a los periodistas que simpatizan con narcotraficantes y otros criminales. Pero, comprensiblemente, muchos reporteros mexicanos vieron una amenaza a periodistas que producen una cobertura crítica hacia el gobierno.
Desde 2010, al menos 41 periodistas han sido asesinados en México. Aproximadamente 20 han desaparecido. Los periodistas mexicanos son blanco de poderosas organizaciones criminales y algunas veces de oficiales de gobierno que no quieren ver expuestas sus fechorías. La mayoría de los casos permanecen sin resolver, dejando a los periodistas en muchas partes del país con una terrible opción: se autocensuran o son silenciados por una bala.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no ha hecho lo suficiente para proteger a los periodistas o atacar a esta cultura de impunidad.
Los crímenes contra periodistas no son los únicos que rutinariamente ocurren sin castigo en México. El sistema de justicia criminal del país es notoriamente débil, susceptible a la corrupción y la intromisión política. Esto se agudiza en algunas partes del país resquebrajadas por la violencia impulsada por el tráfico de drogas. Las autoridades fueron profundamente avergonzadas el mes pasado, cuando el prisionero de más alto perfil del país, el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, escapó de prisión por segunda vez.
Terminar con estos ataques a la prensa requiere de una fuerte acción de Peña Nieto. Él debería repudiar la advertencia de Duarte -los dos pertenecen al mismo partido. Y más allá de investigar y perseguir crímenes pasados, él y funcionarios locales deberían tomar pasos concretos para proteger a periodistas que arriesgan su vida haciendo su trabajo.
